Y aprenderás que amar no significa apoyarse, que compañía no siempre significa seguridad.
Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas.
Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un adulto y la tristeza de un niño.
Y comenzarás a construir ahí todos tus caminos, porque el camino de montaña es incierto para los proyectos, y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.
Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado.
Aceptarás que incluso las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas.

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