domingo, 31 de octubre de 2010


El sol y la luna se fundieron sin miedo en tus ojos 
y para encender a esos ojos,el pecado es el que más te ayuda.
Le agradezco a mi santo el de los que no se creen ninguna 
por haberme engañado otra vez y dejarme a tus pies 
como un ciego que busca y encuentra
después de perderse hasta enloquecer.

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