jueves, 29 de julio de 2010

Dijo hola y adiós,

Y, el portazo, sonó

Como un signo de interrogación,

Sospecho que, así,

Se vengaba, a través del olvido,

Cupido de mi.

No pido perdón,

¿para qué? si me va a perdonar

Porque ya no le importa...

Siempre tuvo la frente muy alta,
 
Lo nuestro duró

Lo que duran dos peces de hielo

En un güisqui on the rocks,

En vez de fingir,

O, estrellarme una copa de celos,

Le dio por reír.

De pronto me vi,

Como un perro de nadie,

Ladrando, a las puertas del cielo.

Me dejó un neceser con agravios,

La miel en los labios

Y escarcha en el pelo.

Tenían razón

Mis amantes

En eso de que, antes,

la mala era yo,

Con una excepción:

Esta vez,

Yo quería quererlo querer

Y él no.

Así que se fue,

Me dejó el corazón

En los huesos

Y yo de rodillas.

Desde el taxi,

Y, haciendo un exceso,

Me tiró dos besos...

Uno por mejilla.

Y regresé

A la maldición

Del cajón sin su ropa,

A la perdición

De los bares de copas-

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