Es el día de hoy y no entiendo el por qué de cómo cambian las cosas en sólo segundos…un día estás en el cielo y al otro no podes levantarte de la tierra ni siquiera para soñar porque te duele mucho. Ayer todo era perfecto y, hoy, sólo queda dolor en alma. No sé cómo me ganó la ingenuidad al creer que era eterno… y estoy acá, sentada, con la mirada perdida en algún punto donde antes se encontraban nuestros sentimientos. Intento otra vez en vano desenterrar aquel tesoro y sólo consigo embarrarme las manos con promesas inconclusas que me perseguirán por siempre…
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