Una noche por delante y demasiadas por detrás, confesándole a mi almohada que nadie me ve llorar. Cuando llegan las estrellas, temo que mi sensatez subestime a mi manía de querer volverte a ver. Y una vez duerma mi cabeza tomará el mando el corazón, soñaré que tu me despiertas que aú vive tu apuesta por nosotros dos..
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario