viernes, 3 de septiembre de 2010

Una noche por delante y demasiadas por detrás, confesándole a mi almohada que nadie me ve llorar. Cuando llegan las estrellas, temo que mi sensatez subestime a mi manía de querer volverte a ver. Y una vez duerma mi cabeza tomará el mando el corazón, soñaré que tu me despiertas que aú vive tu apuesta por nosotros dos..

No hay comentarios:

Publicar un comentario